TERAPIA

ADOLESCENTES

si eres adolescente…

Estás atravesando una etapa difícil de la vida que puede convertirse en una gran oportunidad para seguir creciendo

La adolescencia supone dejar atrás muchas cosas sin saber todavía quién eres.

A veces aparecen ansiedad, aislamiento, dificultades con los estudios, problemas con los amigos o con la familia.

La terapia puede ayudarte a entender lo que estás viviendo sin sentirte juzgado y a sentirte mejor contigo mismo.

si eres madre o padre de un adolescente…

Ver sufrir a un hijo genera mucho dolor e incertidumbre

En ocasiones los cambios propios de la adolescencia se convierten en un sufrimiento que requiere ayuda especializada.

El objetivo no es buscar culpables sino comprender qué está ocurriendo para poder ayudar al adolescente y también a su familia.

PROBLEMAS FRECUENTES

Cuando la ansiedad lo invade todo
Hay adolescentes que viven con una sensación constante de preocupación, miedo o inseguridad. A veces aparece antes de ir al instituto, en situaciones sociales o incluso sin una causa aparente. La ansiedad puede manifestarse con insomnio, irritabilidad, dificultades para concentrarse o síntomas físicos como taquicardia o dolor de estómago.
Tristeza, vacío o pérdida de ilusión

No siempre la depresión en un adolescente se expresa como tristeza. Puede aparecer como apatía, irritabilidad, falta de motivación, abandono de actividades que antes disfrutaba o sensación de que nada merece la pena. En ocasiones, estos sentimientos pueden ir acompañados de pensamientos de muerte o desesperanza.

Dificultades en las relaciones con los iguales
Sentirse excluido, sufrir acoso escolar, tener miedo al rechazo o experimentar una gran dificultad para hacer amigos puede afectar profundamente a la autoestima y al desarrollo emocional del adolescente.
Conductas impulsivas o autolesiones
La impulsividad, las autolesiones o determinadas conductas de riesgo suelen expresar un sufrimiento difícil de poner en palabras. Lejos de interpretarlas únicamente como un problema de comportamiento, es fundamental comprender el significado que tienen para cada adolescente.
Obsesiones, rituales y pensamientos que no se pueden controlar
Algunos adolescentes sienten la necesidad de repetir determinadas acciones o quedan atrapados en pensamientos que les generan una intensa ansiedad. Estas experiencias pueden limitar considerablemente su vida cotidiana y hacerles sentir incomprendidos.
Sentirse perdido o no reconocerse
La adolescencia supone construir una identidad propia. Es habitual cuestionarse quién se es, cómo encajar o qué lugar ocupar entre los demás. Cuando esta búsqueda genera un intenso sufrimiento, aislamiento o una profunda inseguridad, puede ser útil contar con un espacio donde elaborar esas vivencias.
Conflictos familiares que parecen no tener salida

La necesidad de diferenciarse de los padres forma parte del desarrollo. Sin embargo, cuando las discusiones son constantes, la convivencia se vuelve insoportable o la comunicación se rompe por completo, toda la familia acaba sufriendo. Comprender qué está ocurriendo suele ser el primer paso para recuperar el diálogo.

Problemas con el rendimiento escolar
En ocasiones, un descenso en el rendimiento, la desmotivación o el rechazo al instituto no responden a una falta de capacidad, sino al reflejo de un malestar emocional que necesita ser comprendido.
Uso de alcohol, cannabis u otras sustancias

Para algunos adolescentes, el consumo se convierte en una forma de aliviar el malestar, reducir la ansiedad o sentirse aceptados por el grupo. Más que centrarse únicamente en la conducta, es importante comprender qué función cumple ese consumo en su vida.

Dificultades relacionadas con la imagen corporal y la alimentación
La preocupación excesiva por el aspecto físico, el rechazo al propio cuerpo o los cambios en la alimentación pueden ser señales de un conflicto emocional más profundo que merece una atención especializada.
Cuando crecer da miedo
La adolescencia implica despedirse de la infancia y asumir nuevas responsabilidades. Para algunos jóvenes este proceso genera un profundo temor al cambio, a la autonomía o al futuro, que puede expresarse mediante bloqueos, evitación o una gran dependencia de la familia.

Detrás de muchas conductas adolescentes hay un sufrimiento que todavía no ha encontrado palabras. El aislamiento, la agresividad, el fracaso escolar, las autolesiones o el consumo de sustancias no siempre son el problema en sí mismo, sino formas de expresar un malestar más profundo. Mi trabajo consiste en ayudar al adolescente y a su familia a comprender el sentido de ese sufrimiento para favorecer cambios reales y duraderos.

Psicología en Logroño

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