SALUD MENTAL Y  PANDEMIA

Sin darnos cuenta, sin aviso, sin tiempo para reaccionar, millones de personas nos hemos visto privados de libertad. Debemos de permanecer confinados en nuestras casas como un acto de cuidado, amor y solidaridad con el prójimo y con nosotros mismos. Los efectos devastadores del virus, nos ha enfrentado a nuestra propia fragilidad y a la posibilidad de perder lo más preciado que tenemos: la libertad y la vida.

Estamos dentro de un campo de batalla continuo. Un escenario de película que muchos ya vaticinaron. Virus invisible que favorece la confusión entre la realidad, que ahora se nos impone como increíble y “loca” y una ficción cargada de fantasmas que se hacen más “reales” que nunca. Todo esto nos lleva a movernos entre la negación de lo que está ocurriendo y la paranoia cargada de terror.

Luchando contra un enemigo que por ser nuevo e invisible ofrece menos posibilidades de defensa. Cualquier ser humano puede ser un potencial enemigo. Quédense en casa, nos indican a cada minuto y allí estarán a salvo.

¿A salvo de qué?

  • De sentir la angustia de estar en un campo de batalla permanente y la culpa de poder convertirnos en el verdugo de esta guerra.
  • Enfrentarnos a nuestra propia muerte y a la finitud de nuestras capacidades.
  • Contagiar a los ancianos, y evitar que finalicen sus días solos, sin un consuelo o un te quiero.
  • Evitarnos duelos traumáticos que dejarán una herida que ni la peor de las metrallas podríamos imaginar que produjera.
  • Evitar a nuestros hijos, hombres del mañana cargar con nuestro dolor enquistado y con sus consecuencias.

Una vez que hemos entendido el mensaje, acatamos la orden de las autoridades y nos quedamos en casa, inertes ante lo que se avecina…expuestos a una realidad que es difícil de pensar, por imprevista, y porque cambia cada minuto. Las coordenadas vitales básicas del tiempo y el espacio se han desvanecido: nuestras rutinas, vivencias, ritmos,… han cambiado de repente y sin aviso. Los vínculos familiares y de amistad se van a poner a prueba. La privación de espacios y actividades que nos sostenían puede agravar problemáticas psicológicas previas  o dar lugar a nuevos trastornos.  En definitiva, estamos inmersos en un escenario que recuerda al de las guerras, con  pérdidas humanas de seres queridos en condiciones de espanto y  pérdidas de derechos y libertades, por lo que las consecuencias psicológicas, económicas y sociales serán inevitables.

Pero existe todavía un lugar para la esperanza, el ilussion art nos ofrece una doble perspectiva de visión, que se mueve en la frontera entre lo consciente y lo inconsciente, entre la realidad y la imaginación.  Tal y como percibimos el mundo, no es un reflejo exacto de la realidad. Nuestro cerebro percibe la realidad, la analiza y la interpreta. Las ilusiones no son engaños, sino, una forma de protegernos de lo desconocido, para intentar dar un equilibrio al desorden. Ante esta pandemia, es importante que podamos mirar desde otro lado, cambiar de perspectiva para ganarle la batalla.

Por un lado, esta situación supone una pérdida con su consecuente duelo y puede conllevar emociones de dolor, rabia, impotencia, frustración, tristeza y angustia, que es necesario reconocer, compartir. El arte se presta a ello: una canción, un dibujo, un chiste, una película, una poesía…, puede favorecer la conexión y expresión de las emociones, ya tenemos más cercada la situación.

Una vez pasado este primer tiempo, será importante tener paciencia y tolerancia  y recurrir a recursos externos e internos para su expresión. Las posibilidades son amplias:

  • Crear nuevos vínculos o recuperar y afianzar otros que estaban olvidados.
  • Activar la solidaridad comunitaria: vecinal, empresarial y social.
  • Habilitar espacios y tiempos nuevos como realizar rituales saliendo a los balcones.
  • Hacer uso de canales de expresión creativa emocional. Las redes sociales nos ofrecen un sinfín de ejemplos de creatividad humana y humor saludable frente al horror, que compartido nos ayudan a situarnos en un tiempo y un espacio nuevo para no perder el norte de nuestras vidas.

Actualmente se ha inaugurado el primer museo online de arte inspirado en el coronavirus. The Covid Art Museum que se puede visitar en instagram y que da muestra de la capacidad humana para visibilizar las emociones y simbolizarlas, para sobreponerse en la adversidad. https://www.instagram.com/covidartmuseum/?hl=es

La creación y expresión de redes de comunicación puede ser una ayuda vital para sobrevivir con salud mental a esta pandemia. Es importante sostener  lo más humano que tenemos, la capacidad de imaginar, anhelar, soñar y tener la esperanza de que de esta manera y entre tanta destrucción, estamos ya construyendo un presente y un futuro mejor para todos.